Antonio Pérez Díaz - Felipe Leco Berrocal - Gonzalo Barrientos Alfageme. Extremadura ha sido, históricamente, una región poco poblada. Desdelos orígenes de su poblamiento, el hombre ha sobrevivido gracias a la explo-tación de unos recursos que las más de las veces requerían aprovechamientosde carácter extensivo. Por ello, ni siquiera en los largos períodos históricos enque la tierra constituía la base y la esencia de la economía, la población al-canzó cifras proporcionalmente comparables a la extensión de su territorio.Ciertamente, la baja productividad de las actividades agropecuarias no es laúnica razón de la debilidad poblacional aludida. A ella deben añadirse otrosfactores que han evitado tradicionalmente la superación de estos niveles de-mográficos. La situación periférica respecto de los centros de decisión, el ca-rácter fronterizo o la estructura social de la propiedad son, probablemente,algunos de los más significados. En tal contexto, no debe extrañar que tantola población absoluta como, muy particularmente, la relativa, hayan sido ycontinúen siendo bajas en comparación con la representatividad territorialde la región en el conjunto nacional.